Las cartas de Francisco Ayala sobre

Ínsula

Ínsula. Revista de Letras y Ciencias Humanas. Madrid, 1946-.

Ínsula fue fundada en el Madrid de la posguerra por Enrique Canito y José Luis Cano. Desde entonces alterna números de miscelánea con monográficos. 


La primera publicación de Ayala en la revista fue su relato “El prodigio” en 1961. En 2006 Ínsula dedicó un número monográfico a Francisco Ayala coordinado por Luis García Montero.

cartas 11 al 15 de 27
FECHA
20/02/1962
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] BRYN MAWR COLLEGE / BRYN MAWR, PENNSYLVANIA / DEPARTMENT OF SPANISH

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (20/02/1962)

20 de febrero de 1962.

Querido Ricardo:

Mientras tú estarías embelesando a las multitudes neoyorkinas con el poder mágico de tu elocuencia, estaba yo anoche tratando de compensar mi privación mediante el recurso vicario de leer en la soledad de este rincón tan agreste cual pedagógico, tus contribuciones a Asomante e Ínsula. Respecto de ésta, ¿qué puedo decirte sino que te agradezco mucho las varias menciones de mi humilde nombre, y que –de paso– te felicito muy cordialmente por el honor que te han hecho de emparejar el tuyo con alguién cuyo brillo no dejará de derramarse, generoso, como un halo de gloria inmarcesible, sobre las columnas vecinas? Te imagino, lleno de orgullo.

Pero en cuanto al trabajo que has dado en Asomante, que leí después de saborear el anterior, me ha parecido tan magistral como para ponerle los dientes largos al más pintado. Es, sencillamente, formidable, y no creo que quepa decir nada más, ni añadir una palabra, al examen que ahí haces del tema. Y cuidado que la cosa es difícil, vidriosa. Pero, la verdad, has iluminado el problema con tanta seguridad e intensidad como para que esas páginas lleguen a ser indispensables, cardinales, en la crítica de Unamuno. ¡Qué bien! Un abrazo.

No dejes de escribirle a I. M. Gil, pues esperarán su carta.

Saludos a los amigos de ahí.

Ayala.-


FECHA
21/04/1963
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (21/04/1963)

21 de abril de 1963

Querido Ricardo:

Recibí tu postal y carta subsiguiente; pero no la fotografía del Buda colosal que, como lo decía el poeta romano Marcial (ojo, no español; romano), presenta el dedo de enmedio. A pesar de faltarme ese inapreciable testimonio gráfico, no quiero dejar de darte el peritaje técnico que de mí solicitas acerca del posible significado esotérico del mencionado gesto, que tanto recogijo te ha producido y tanto ha de haber escandalizado, supongo, a tus bellas acompañantes. Si es así, no hay motivo ni para lo uno ni para lo otro. Se trata de obscenidad sagrada, y basta.

Ante todo, quisiera oponerme a la interpretación obvia de que ese Buda es una estatua al Dr. Miró Cardona, en cuya encarnación deberíamos ver el último avatar del dios. Si se hubiera tratado de representar la justa cólera del doctor hubiera hecho falta, no un Buda apacible que hace la peseta para bendecir al mundo, sino una imagen de la diosa Shiva, haciendo cortes de mangas con sus brazos innumerables, frenéticamente. La verdad es que ese Buda representa a Kruchef, y el dedo que exhibe en estado de erección no es sino la punta de lanza cubana con que señala a nuestro blando y ya húmedo seno. Pero no olvides que esta es una interpretación esotérica, y por lo tanto debes abstenerte de divulgarla.

En efecto –hablando ahora de cosas más serias que la historia universal– la gente NYU no se han animado a sustituir a Casalduero, quizás por considerarlo insustituible, quizás porque esas cosas deben meditarse durante varios años. Ya se verá lo que acontece en el próximo quinquenio.

De todos modos, pronto nos veremos en Madrid. Nosotros tenemos pensado el viaje para el 31 de mayo, pero no sabemos dónde hemos de alojarnos. Dime cuales son tus planes concretos, y quedemos en comunicar a través de Ínsula, o la Revista de Occidente, u otro contacto, de modo que nos encontremos antes de que la mera casualidad nos junte.

A Inesita dile que me alegro de que ya su trabajo esté en lo alto de La Torre, de donde caerá a su debido tiempo hasta el llano de la pública avidez lectora. Que no se preocupe de hacerme una copia, pues espero vivir lo bastante para leerlo en letras de molde.

Don Americo no ha dado señales de vida, pero tampoco ha de haberlo matado el disgusto, pues se hubieran sabido las de su muerte. De seguro habrá optado –pues yo también estoy seguro de que lo habrá leido– por guardar un prudente silencio acerca de mi cautelosa aun cuando severa rociada; y si es así, ello demostraría que, impulsivo y todo, sabe cuidarse y escarmentar en cabeza albornozada.

Me alegro de que Arocena vaya por ahí el año pr´xmo [sic]. Es buen muchacho.

A I.M.G. lo veo con la debida periodicidad. El miércoles próximo vienen a vernos. Está muy contento, y la gente muy contenta con él, loado sea Franco.

Recuerdos muy cariñosos y un gran abrazo de

Ayala.-


FECHA
05/05/1963
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Max Aub
DESTINO
Roma
ORIGEN
54 West 16th Street. Apt. 4F. New York 11 N. Y.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Fundación Max Aub

Carta de Francisco Ayala a Max Aub (05/05/1963)

5 de mayo de 1963

Querido Max:

Sentí no oir tu voz el otro dia. Hubieras podido quedarte siquiera horas veinticuatro en esta gran urbe, para que hubiéramos charlado.

Ahora, no sé cómo ni cuando podremos encontrarnos. Nosotros llegaremos a París el 30 de este mes, pero enseguida (en horas veinticuatro) saldremos para Madrid, y ahí hemos de pasar quizás un mes o mes y medio. Luego, no sé lo que haremos. Tampoco puedo darte señas en Madrid, como no fuera que comunicásemos a través de Insula o Revista de Occidente. Si me pones unas lineas a uno de esos dos sitios creo verosimil que me las hagan llegar.

A Valencia no pensamos ir (aunque cualquiera sabe), pero si Peua va a Madrid no quisiéramos dejar de verla.

Y… eso es todo.

Abrazos de

Ayala.-


FECHA
01/08/1963
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Madrid
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (01/08/1963)

Madrid, 1 de agosto de 1963

Mi querido Ricardo: Menos afortunado que tú, yo padezco el calor sin el consuelo que proporcionan siempre los grandes clásicos. Del que tú estás ya leyendo ha llegado a mis manos ayer, via aérea, un primer ejemplar de [sic] nuevo librito titulado El as de Bastos, que a su debido tiempo encontrarás esperándote en Texas. Como la editorial Sur, que lo edita, gusta de pagar a sus autores en especie, quizás por desprecio al vil metal, creo que puedo dar orden de remitir ejemplares con alguna más latitud que suele; y te agradeceré que me digas, mediante breve lista, qué personas crees dignas de recibir –en toda la extensión del planeta– el obsequio de un ejemplar de tan escandaloso libro, es decir, gente que no vaya a tirarlo, asqueada, o a quemarlo, indignada.

Lo que me dices del marasmo producido ahí por la ausencia de Jorge, no deja de preocuparme. ¿No se ha conseguido, entonces, poner La Torre bajo control más directo de Benítez y en manos de Bruni? Sería una verdadera pena que tan prestigiosa revista decayera mediante el habitual proceso de deterioro interno y aparición intermitente y retrasada. Va a mandarte –a tí, por consejo mio– el amigo Marra-López, en calidad de colaboración para la susodicha publicación, un trozo censurado de su libro que trata del antoclericalismo [sic] de Barea. Te ruego que mires por ello, y también que preguntes a Eugenio cuando va a publicar el artículo que sobre mis novelas, a propósito de El fondo del vaso, pidió Enjuto a Ignacio Soldevila, y éste remitió. Convendría que, antes de abandonar esa bendita tierra, dejaras a salvo nuestra pobre revista. Y dime de todas maneras, si Brunhilda sigue ahí, y en qué condiciones, o si en definitiva se retiró para consagrarse de lleno a las laboras [sic] propias de su sexo.

También, cuando vuelvas a escribirme –como espero harás sin demora– me digas cómo va la cuestión universitaria. Respecto de ciertos personajes, no podrá Benitez decirme que no le avisé: Rey don Sancho, rey don Sancho / no digas que no te aviso...

Mis noticias, que esperas, pero que son más bien insípidas, se reducen a informarte de que fuimos a Lisboa, recogimos a Nina, seguimos hasta Santiago, Astorga, León, Zamora, Salamanca, Mérida, Sevilla, Córdoba, Granada y Madrid, y aquí estamos ahora haciendo los pequeños arreglos a que nos obliga la ingrata y penosa condición de propietarios, y dispuestos a pasarnos aquí el resto de las vacaciones, puesto que nos hemos quedado sin chavo. Veré si la calor me permite escribir un sesudo ensayo sobre la función de la literatura hoy y hace 40 años (tema absurdo que la Revista de Occidente me propone para un número con que piensan conmemorar la fecha de su aparición... hace 40 años, a [sic] sea ocho lustros, cuatro decenios, o un cuatro [sic] de siglo y quince años.

Entre tanto, la vida literaria está muerta, o a punto de morir. Ayer fui a la última soirée o sarao de Ínsula, que sin Aurorita no brilla, aunque había otros elementos femeninos de filiación desconocida pero anyway bastante competentes. Empieza agosto, y aun el más indigente plumífero se desplaza, aunque más no sea a San Rafael, que también lo era, al menos en cuanto a las alas; y a mí no me quedará más recurso que la amable horchatería y la lectura del ABC, que tanto ilustra.

De Enjuto tuve una postal, fecha 29 del pasado, desde Santiago, nada informativa, pero de cuyo solo ser ya se desprende que abandonaron Luarca y, dejándose allí, supongo, el lastre de la mother-in-law, excursionan por la península. Según noticias oficiosas e indirectas, supe que los rotativos de Luarca echaron el resto en elogio de la pareja ilustre de hijos, natural ella y él in-law, de la ilustre villa. Ignoro cuales serán sus planes de veraneo, pero espero que éste termine antes de nuestra partida rumbo al nuevo mundo y la gran urbe, de modo que volvamos a encontrarnos aquí.

Y me parece que eso es todo lo que puedo contarte. Releo la carta, pues yo también, como otros sabios, gusto de releer, y veo que está escrita con incoherencia, insuficiencia, y quizás mala ortografía. Achácalo a la temperatura ambiente y, con tu habitual generosidad, perdona sus muchas faltas. Abrazos

de Ayala y familia


FECHA
14/03/1964
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa] [Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] NEW YORK UNIVERSITY / GRADUATE SCHOOL OF ARTS AND SCIENCE / WASHINGTON SQUARE, NEW YORK 3, N.Y.

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (14/03/1964)

14 de marzo de 1964

Querido Ricardo:

Hoy tenía que escribirte para lo que enseguida te diré, y cuando me disponía a hacerlo recibo tu carta fecha de ayer al mismo tiempo que el libro de Gredos (el de P.R. aun no ha llegado; esa gente tiene la costumbre de no contestar: a Eugenio le envié un artículo de un italiano, y ni siquiera ha acusado recibo). También acabo de leer el comentario crítico que Javier dedica a El as de bastos en Insula; le escribo una carta que te incluyo para que se la des; pues supongo que vive contigo.

Bueno, la cosa que quería decirte es que, como sabes, Dacal se ha ido de New York University, a renglón seguido Molina, quien, invitado por la Universidad del Estado de Massachussetts como full professorcon 14,000, presentó el ultimatum a NYU, la cual accedió a darle iguales condiciones, no obstante lo cual, para estupefacción general, y probablemente por decisión de tu prima, decidió renunciar, aceptando el nuevo puesto. Con eso son tres las vacantes que se han producido en nuestro departamento y sección; de modo que ayer el chairman se apresuró a invitarme, prometerme subida de sueldo, y pedirme consejo acerca de personas con quienes cubrir las vacantes. Excuso decirte que tu nombre fue el primero y en cierto modo el único que le recomendé, advirtiéndole que tu sueldo ahí es astronómico y no podrían persuadirte a venir si no lo igualan al menos, pues la ventaja de estar en Nueva York, que ellos cotizan, implica renunciar a otras de que ahí dispones con holgura de gran señoritón. Pienso también que a I. M. lo traeremos desde luego. Por lo que a tí se refiere me pidió que te sondee dándole copia de la carta que te escriba –adjunta va–, y el original de tu respuesta, que a su vez debe ser redactada al efecto, con el aditamento de un desarrollo confidencial para mi propio consumo. Ya verás cómo te planteo la cuestión. Quisiera que todo pudiera hacerse; te imaginarás cuánto me ilusionaría la perspectiva de que nos encontremos juntos en la gran urbe. Salvo tu mejor criterio, creo que debieras contestar diciéndome que te agradaría por tales y cuales razones venir aquí, aunque por tales y cuales otras sentirías dejar eso, e indicando cuáles son las condiciones en que ahí te encuentras. Pero yo creo que tú tienes ya el colmillo mucho más retorcido que yo en estas gitanerías, y nada tengo que decirte. Los tipos están escarmentados con estas defecciones, después de la de Casalduero, y yo les traté de meter la peste en un canuto señalando el camino de perdición a que su tacañería los empuja. Sería buenísimo que pudiera lograrse tu venida y, tal como están las cosas, no me extrañaría que te den lo que pidas.

Me alegro que te haya parecido bien mí artículo sobre el realismo y la carta a Rodríguez Alcalá. No se te ocultan las dificultades que esta carta presentaba, y la necesidad que había de publicarla, dado el modo como la gente entiende –quiero decir, no entiende– los propósitos literarios.

No te escribo más, pues tengo que hacer las otras cartas, para tí y para Javier, y quiero echar el sobre al correo hoy mismo, de modo que el lunes tengas todo en tu poder.

Saludos, y un gran abrazo de

Ayala.- 

[Carta adjunta]

14 de marzo de 1964

Sr. D. Ricardo Gullón,

Universidad de Texas,

Austin, Texas.

Querido Ricardo:

Quizás estarás informado de que Ernesto Dacal va a dejar nuestra universidad para el curso próximo, lo cual nos plantea la necesidad de sustituirlo.

Entre los nombres que entran en consideración, el tuyo figura muy en primer plano. Te escribo, pues, por encargo del Chairman de nuestro Departamento, Professor Starr, para preguntarte si estarías dispuesto a incorporarte a esta casa de estudios, y en qué condiciones aceptarías unirte a nosotros.

Para mí, personalmente, sería una gran satisfacción colaborar contigo, y creo que tu venida representaría mucho para todos aquí.

Te ruego que me contestes con la mayor rapidez posible, pues como bien comprenderás luchamos con los apremios del tiempo.

Mis cordiales saludos a mis amigos de ahí, y para tí un cordial abrazo de tu compañero

Francisco Ayala.-