Francisco Ayala

Granada, 1906-Madrid, 2009

Primogénito del matrimonio formado por Francisco Ayala Arroyo y Luz García-Duarte, su abuelo materno, el eminente médico Eduardo García Duarte, había sido rector de la Universidad de Granada.

A los dieciséis años se trasladó a Madrid, donde pronto entró en contacto con los grupos literarios de vanguardia y empezó a colaborar en importantes revistas del momento como La Gaceta Literaria y Revista de Occidente. En esos años publicó sus primeras novelas y dos volúmenes de relatos vanguardistas (El boxeador y un ángel y Cazador en el alba), así como Indagación del cinema.

Durante la década de 1930 y tras una estancia para ampliar estudios en Berlín, obtuvo el doctorado y ganó las oposiciones a Letrado de las Cortes y, más tarde, a catedrático de Derecho Político. En la guerra civil (1936-1939) sirvió como funcionario de la República, entre otros desempeños, en tareas diplomáticas desde la legación de España en Praga. Al acabar la guerra se instaló con su mujer e hija en Buenos Aires, donde vivió hasta 1949; allí se relacionó con el círculo de la revista Sur, y fundó Realidad. Revista de Ideas. En 1950 se trasladó a San Juan de Puerto Rico, en cuya universidad enseñó sociología, además de dirigir el departamento editorial y crear una nueva revista, La Torre. Las dos últimas décadas de su exilio transcurrieron en Estados Unidos, donde ejerció como profesor de literatura en las universidades de Princeton, Chicago y Nueva York, entre otras, hasta su jubilación en 1976 y posterior regreso a España.

Francisco Ayala, que también fue traductor y editor y nunca dejó de colaborar en la prensa diaria, es autor de una extensa obra ensayística y literaria en la que caben el ensayo sociológico (Tratado de sociología, Razón del mundo), los estudios literarios (El escritor en su siglo, Las plumas del fénix), libros de relatos (Los usurpadores, La cabeza del cordero), novelas (Muertes de perro y El fondo del vaso) y obras singulares como El jardín de las delicias (premio de la Crítica), que, junto con sus memorias, Recuerdos y olvidos (1906-2006), le valieron el reconocimiento de estudiosos y lectores y su plena reincorporación a la vida cultural española.

Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1983; en 1984 ingresó en la Real Academia, y en los años sucesivos su obra fue distinguida, entre otros, con los premios Cervantes y Príncipe de Asturias de las Letras. En 2006, convertido en un clásico vivo, Francisco Ayala tuvo la oportunidad de asistir a los actos de conmemoración de su centenario.

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