La muerte del presidente Masaryk

Casi había transcurrido un año ya desde el comienzo de la guerra cuando Francisco Ayala fue nombrado secretario de primera clase en la Embajada de España en Berlín, cargo que habría de desempeñar, en comisión, en la legación de Praga.

Ayala, que era catedrático de Derecho Político, había sido nombrado en octubre del 36  decano de la Facultad de Derecho de Madrid (aunque no llegó a ejercer porque la facultad permaneció cerrada durante la guerra), cargo que había quedado vacante cuando el anterior decano, Luis Jiménez de Asúa, fue designado Ministro Encargado de Negocios en la Legación de España en Praga. Así, tras unos meses en Valencia como secretario del Ministerio de Estado, el 12 de junio de 1937 llegó Ayala a Praga, siguiendo los pasos de Asúa, su antiguo profesor y después compañero de facultad.

La documentación de la Legación de España en Praga (1937-1938), que forma parte del archivo Luis Jiménez de Asúa, conservado en la Fundación Pablo Iglesias, es apasionante. En ella se encuentran muchos y muy interesantes ejemplos de las «matizadas labores diplomáticas», en palabras de Asúa, que él mismo y Ayala debían cumplir; los informes, además, muestran que ambos representaban a la República en igual medida, ya que era frecuente que el ministro estuviera ocupado en alguna otra misión o ausente, en cuyo caso el secretario desempeñaba sus funciones.

Precisamente en esa situación se encontraban durante uno de los principales acontecimientos a los que debió enfrentarse Ayala en Praga: la muerte de Tomáš Garrigue Masaryk, primer presidente de la República de Checoslovaquia, ocurrida el 14 de septiembre de 1937.

El informe 43, fechado en Praga el 12 de octubre de 1937, es uno de los más extensos del archivo de Jiménez de Asúa, y está dedicado en gran medida a la muerte y los funerales de Masaryk, considerado el padre de la nación checoslovaca.

Al informe de Asúa se adjunta, entre otros documentos, otro redactado por Francisco Ayala y fechado el 22 de septiembre de 1937, que complementa la información proporcionada por el ministro sobre la actuación de la legación española en los días de la muerte del presidente Masaryk. «Aparte de las ceremonias protocolarias, tales como firma de listas, visita oficial de duelo al Ministerio del Exterior, etc., dirigí, como Encargado de Negocios, la siguiente carta», escribe Ayala, y transcribe la traducción española del pésame enviado al Ministerio de Asuntos Extranjeros de Praga, que fue, además, reproducido por varios medios, no solo por el periódico socialista Právo Lidu, del que adjunta un ejemplar, sino también en el comunista Rude Pravo.

«A parte de todo esto -sigue Ayala-, se envió una magnífica corona de rosas rojas, con las cintas de los colores nacionales español y checoeslovaco y la inscripción en ambos idiomas del siguiente texto: “Al Presidente Libertador T. G. Masaryk, el Gobierno español en nombre del pueblo”. La corona fue depositada oficialmente ante el cadáver».

 

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