Testimonios sobre Ayala

Julio Cortázar

Nos habíamos hecho muy amigos. Ayala hizo un trabajo espléndido en la Argentina: fundó una revista, dictó cursos, nos enseñó montones de cosas. […] Paco Ayala se acordaba de nuestras discusiones sobre Edgar Allan Poe (un amor común) en Buenos Aires y entonces se le ocurrió la idea de que hacía falta una traducción de las obras completas en prosa. […] Entonces me escribió ofreciéndome esa traducción y un contrato de la Universidad [de Puerto Rico].

Entrevista en A fondo, 1977

Octavio Paz

Su obra de cuentista es una mezcla muy curiosa de fantasía y de realismo hispánico. Un realismo no descarnado sino encarnizado. Francisco Ayala desde luego ocupa un lugar muy singular en la literatura española del siglo XX.

ABC, 13/11/1991

Antonio Muñoz Molina

Habiendo vivido la mejor edad de la cultura española, perteneciendo a la primera fila de nuestra literatura, jamás accede ni a la vanidad ni a la nostalgia de otros tiempos. Leer su prosa de ficción, sus artículos, su incomparable libro de memorias, es disfrutar de un ejercicio espléndido de claridad e inteligencia: en Francisco Ayala la mirada y la invención importan tanto como la reflexión y el recuerdo.

El País, 23/05/1998

Carolyn Richmond

Francisco Ayala fue adelantando constantemente a lo largo de más de sesenta años algunas de las tendencias intelectuales y poéticas más importantes del siglo veinte… y eso manteniéndose siempre fiel al mismo tiempo a sus personales preceptos estéticos, firmemente enraizados […] en los de la vanguardia.

Introducción a Días felices

Mario Vargas Llosa

Persona de gran curiosidad, siempre generosa y viva hasta el final, Francisco Ayala no deja adversarios, sino que cosecha el reconocimiento general: van a echarle de menos tirios y troyanos

ABC, 4/11/2009

Almudena Grandes

Antes de hacerlo volvió a preguntarse quién se habría atrevido a escribir un libro como aquel, qué clase de escritor se habría sentido capaz de acometer una empresa semejante. Lo descubrió enseguida. Un hombre sabio. Un hombre decente, un hombre clemente, un hombre sensible, un hombre muy inteligente, y tan listo que, mientras lo escribía, había sido capaz de no perder el rumbo, de no ensimismarse en su propia inteligencia. Un hombre bendecido con el don de la clarividencia, la facultad de mirar el mundo y comprender a la perfección lo que ve […] El libro que había leído y releído, el libro que volverá a releer sin duda muchas veces más, se llama Historia de la libertad. Su autor, Francisco Ayala

El País Semanal, 6/04/2006

Luis García Montero

Intelectual y ciudadano del siglo XX, la vida le condujo a situaciones muy difíciles, y siempre salió bien de ellas, con una asombrosa dignidad humana y literaria. Emocionante fue la entereza moral con la que vivió su compromiso republicano durante la Guerra Civil. Inteligente, el giro literario con el que respondió a las guerras de España y Europa, abandonando la prosa vanguardista en favor de las indagaciones en el realismo crítico. Asombroso, el modo de vivir el exilio, no como una simple condena a la nostalgia, sino como una perspectiva que le permitía comprender las grandes transformaciones provocadas por la unificación tecnológica del mundo.

El País, 4/11/2009

José Saramago

Francisco Ayala ha sido la prueba viva de que se puede vivir mucho y seguir, en el plano del intelecto, igual a lo que se era antes, cuando se era mucho más joven.

El País, 4/11/2009

Rosa Navarro

Ayala forma parte del patrimonio cultural de este país, lo enriquece con la belleza y tersura de su prosa, con la inteligencia y perspicacia de sus juicios, con el lirismo de algunas de sus páginas, con la sátira de otras, con la condición de modelo de todas.

El Cultural, 9/03/2006

José-Carlos Mainer

La inteligencia era el don que unificaba las múltiples facetas de la personalidad de Francisco Ayala. A su propósito, cabe pensar esa inteligencia como una disposición general, pero también como una constelación de estrategias vitales: el privilegio de acertar con la oportunidad, la capacidad de relativizar las cosas (empezando por sí mismo), el uso adecuado de la ironía, la disposición para cambiar de rumbo y la capacidad de desprenderse de lo accesorio (aunque forme parte de uno), la lealtad crítica a lo fundamental.

El País, 4/11/2009

Santos Juliá

Ayala fue también un «escritor anómalo», porque nunca dudó en interrumpir su actividad de creador de ficciones para enfrentarse a los problemas que la realidad planteaba, en ocasiones imprimiendo a su vida un giro radical, comprometiendo toda su persona con esa realidad que le reclamaba.

Prólogo a De vuelta en casa

Fernando Lázaro Carreter

Ayala es uno de los más perspicaces –tal vez, el más– escrutadores actuales de literatura española y buena parte de la hispanoamericana. Sus estudios sobre cimas enigmáticas de nuestras letras, como el Lazarillo y el Quijote reunidos con otros muchos más en ese monumento del quehacer crítico europeo que es el libro Las plumas del fénix son piezas maestras de perspicacia y de saber filológico.

ABC, 13/11/1991

Darío Villanueva

Francisco Ayala no fue hombre grandilocuente, sino reacio a la solemnidad. Hablaba menos que escuchaba, pero no eran de su agrado las lisonjas ni los encomios. Mostraba siempre una sincera curiosidad por saber de sus interlocutores, siempre que estos tuvieran algo de sustancia que contarle. Y, sin embargo, su presencia imponía. No por su prosopopeya, su protagonismo o su talante sino, simplemente, por lo que era y por lo que representaba. Fue y sigue siendo el escritor al que tuve la suerte de conocer en el que más cabalmente vi encarnada la historia literaria y cultural de España en nuestro azacaneado siglo XX.

El País, 4/11/2009