Las cartas de Francisco Ayala sobre

Nina Ayala

Nina Ayala Silva. Madrid, 1934.

Hija de Francisco Ayala y Etelvina Silva Vargas, historiadora del arte y profesora de universidad, se licenció en Arquitectura y obtuvo el máster y el doctorado en Historia del Arte en Columbia University.


Destacan en su obra los estudios sobre arte español de los siglos XVI al XVIII. Es madre de Juliet Mallory y abuela de sus tres hijas, las descendientes de Francisco Ayala.

cartas 31 al 35 de 102
FECHA
13/05/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Vicente Llorens
DESTINO
Princeton University. Department of Modern Languages and Literatures
ORIGEN
Universidad de Puerto Rico
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] FRANCISCO AYALA / UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO / PUERTO RICO

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Archivo Vicente Llorens

Carta de Francisco Ayala a Vicente Llorens (13/05/1957)

13 de mayo de 1957.

Querido Vicente: A vuelta de correo te contesto, pues me encuentro sumido en el clásico “mar de confusiones”, y necesito que me aclares varios puntos para resolver. El caso es, como decía en mi anterior, que Muñoz Amato está empeñado en que yo me vaya a dirigir una sección nueva en su facultad, con vistas a otras cosas inmediatas, pues parece que va a ser él quien asuma la secretaría de Instrucción. Me ofrece un sueldo bastante alto, y otras perspectivas apetecibles; pero tú sabes que a mí el dinero no me importa más de lo debido, y no me importaría ahora perder en sueldo, con tal de estar cerca de nuestra hija y demás circunstancias que ya sabes. Por consiguiente, aceptaría incluso ir para el primer semestre a Princeton, en la esperanza de que, como me sugirió Willis, pudieran darme una cantidad suplementaria, con pretexto de viaje o lo que fuere, para elevar a $5.000 la cantidad a percibir en el semestre.

Otro punto me resulta dudoso: al hablar de que se me pagaría tu sueldo, me pregunto yo si es que el fondo de que me pagaron la vez pasada, y con el que se contaba, si no entendí mal, cuando me escribiste a la India, no está ya disponible, o si es que lo reservan para el segundo semestre. Eso me resulta interesante, para saber si tendría que hacer la composición de lugar para el año entero, o sólo para un semestre, y según sean las cosas, barajar otras posibilidades que tengo a la vista.

De todas maneras, me convendría recibir cuanto antes (pues no quiero comprometerme a nada aquí sin haber resuelto eso, y me están apremiando) una proposición o invitación formal, reducida en cualquier caso al primer semestre, y sólo a él, con indicación de fecha inicial del curso, de modo que pueda pedir yo una licencia limitada, que luego, si acaso, se podría ampliar. Te ruego, pues, que si las cosas marchan como esperas, y tan pronto como ello ocurra, me escriban en tal sentido.

Entre tanto, no conviene que este asunto salga de entre nosotros, pues la noticias vuelan, y no quisiera que se pensara en una conspiración.

Hoy esperaba carta de Nina, con quien me anuncias que ibas a cenar el dia 10 pasado. Pero aún no han repartido el correo, y no quiero demorar la salida de ésta. Por lo tanto, la echo al correo sin esperar más. Todo lo que haya de hacer en el futuro inmediato, inclusive la vuelta que deseo darme por ahí, está pendiente de tu respuesta. Como aquí están preparando el presupuesto, tampoco podría irme, ni aún por breves dias, sin haber dado una respuesta a las proposiciones que me hacen.

Y ya podrás imaginarte cuánto deseo ir a Nueva York. Parece que lo del muchacho va mejor, pero de cualquier modo...

Cariñosos saludos de Nina, y un gran abrazo de

Paco.-


FECHA
14/05/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Eduardo Mallea
DESTINO
95, Avenue Kléber
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] EDITORIAL UNIVERSITARIA / UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO / RIO PIEDRAS. P. R.

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Archivo Eduardo Mallea

Carta de Francisco Ayala a Eduardo Mallea (14/05/1957)

14 de mayo de 1957

Sr. Eduardo Mallea

Embajador de la República Argentina

95, Avenue Kléber

PARIS XVIe, FRANCE

Querido Eduardo:

Tus cartas llegan por fin a esta islita maravillosa después de recorrer el mundo; tanta más alegría me traen. Al final, para que no se diga que es falso aquello de la vanidad de los propósitos humanos, tuve que renunciar a la parte más atractiva de mi viaje y regresarme desde la India, sin haber visto más que una pequeña parte de lo que me proponía, y eso por varias razones, entre ellas la escasez de recursos pecuniarios. Estuve sólo en Bombay y New Delhi, por ese orden, y no podría describirte la impresión que me hizo la primera de ambas ciudades. Supera a cuanto me imaginaba y a cuanto yo estaba preparado a encontrar. Es un trópico alucinante (a pesar de que conozco mucho, parecido, juntando mis experiencias del Brasil y de las Antillas) y lo que más me fascina es la multitud de ojos clavados sobre uno. Es como si de pronto todas las estrellas del cielo tomaran conciencia y se pusieran a observarnos, medio distraídas, medio burlescas y sabiéndose también mortales. Esta sensación anonadadora supera a todo lo pintoresco e inunda ese mundo de formas infinitamente varias, en donde la decadencia parece sobrepujada por lo que sigue naciendo con su destino a sucumbir quizás enseguida, pero de cualquier manera pronto.

Voy a confesarte que en mi desistimiento de continuar el viaje descubro ahora un ingrediente de terror que me hace ver como pretextos bien aprovechados las que en su momento me parecieron razones válidas. Es terror a uno mismo, a hundirse para siempre. Y sin embargo, creo que volveré alguna vez, tomando la ruta opuesta, es decir la del Pacífico.

Al enviarme tus cartas me dice Nina, hija, que tiene también el anuncio postal de los libros remitidos desde Buenos Aires. Le he dicho que los retenga un poco, porque quizás yo vaya a Nueva York a hacerle una visita de algunos días; si esto no cuajara, se los pediría para que me los envíe aquí, pues tengo muchos deseos de leerlos, como bien puedes imaginarte, tanto los nuevos, como las Notas de un novelista que hace tanto tiempo se me vienen escapando de entre las manos. Cuando los haya leído te escribiré con mis impresiones.

Continúo trabajando en mi novela, sin prisa, pues mi ritmo es muy lento para la invención literaria, pero ahora también sin cesar. Ya tengo en limpio la mitad; no va a quedar muy voluminosa, por lo que puedo darme cuenta. Creo que va a hacer [sic] un libro aun más desagradable que el anterior, a pesar de que éste ya lo era bastante y ha habido quien no ha podido tragarlo y quien ha reaccionado de un modo casi histérico, que es el tono de una carta de María Zambrano, recién recibida, donde se queja de su eficacia corrosiva. Quizás tienen razón, y quizás sea bueno –literariamente– dar a mi nueva novela un contrapunto de inocencia y buenos sentimientos a cargo de algunos personajes femeninos que compensen la brutalidad despiadada del resto.

Perdona que monologue contigo sobre estas cuitas mínimas de escritor que a nadie confiaría sino a quien sé que las padece por su parte.

Verías, supongo, publicado en el diario el artículo sobre la Universidad. No es el final de cuentas sino una parte pequeña de cuanto habría que decir. Ayer mismo leo una información sobre los motines de los estudiantes de medicina en protesta contra el examen de ingreso....

La descripción, o las alusiones, mejor dicho de la primavera en París, que contiene tu carta le han puesto los dientes largos a Bayón, a quien leí el párrafo, e incluso a mí mismo no obstante haber estado ahí hace poco tiempo, durante el no menos bello invierno. No dejen ustedes de aprovechar su estada con toda la posible intensidad. Dile de mi parte a Helena que se olvide de sus decaimientos y tome la vida con más apetito, porque en cierta medida también puede elegirse a voluntad entre lo bueno y lo malo, lo agradable y lo desagradable que las circunstancias presentan muy mezclado.

Y nada más por hoy sino un gran abrazo de tu amigo

Francisco Ayala.-

FA/cvr


FECHA
02/06/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Vicente Llorens
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Universidad de Puerto Rico
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] FRANCISCO AYALA / UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO / PUERTO RICO

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Archivo Vicente Llorens

Carta de Francisco Ayala a Vicente Llorens (02/06/1957)

2 de junio de 1957.

Querido Vicente:

Recibo tu carta, y la contesto a vuelta de correo. Desde luego, estoy muy contento con el plan de trabajo de que me informas. Y quedo esperando carta de Willis. O crees que debo escribirle yo?

Respecto de la casa, que desde luego nos conviene tomar, y es una suerte para nosotros, no veo posibilidad de que vayamos por ahí antes de la fecha en que hayan de comenzar las clases. No olvides que ha sido un poco violento obtener la licencia para tan pronto, después de la sabática, aun abreviada a propósito. Sería ya excesivo todavía hacer una escapada.

Por otro lado, Nina hija viene pasar [sic] con nosotros quince dias, desde el 19 o 20 de julio, regresando a Nueva York en los primeros dias de agosto. Lo que se puede hacer es que tú le escribas a Nina los detalles que te parezca oportuno, y luego, cuando quieras irte, puedes dejarle a nuestra hija la llave, o encargarle lo que haga falta.

Ciertamente, me gustaría mucho poder charlar contigo sobre tus planes de trabajo durante esa temporada; pero ya veo que no va a poder ser. Bueno, será a tu regreso.

Recibe nuestros afectos, y un abrazo de

Paco.-


FECHA
22/07/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Eduardo Mallea
DESTINO
París
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con anotaciones a mano, firma autógrafa y membrete:] EDITORIAL UNIVERSITARIA / UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO / RIO PIEDRAS, P. R.

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Archivo Eduardo Mallea

Carta de Francisco Ayala a Eduardo Mallea (22/07/1957)

22 de julio de 1957

Sr. Eduardo Mallea

Unesco

París

Querido Eduardo:

En estos días ha llegado Nina mi hija a pasar unas pequeñas vaciones [sic] con nosotros en el trópico, y me traía tus libros, de los cuales he leído inmediatamente el voluminoso Simbad. Quiero apresurarme a comunicarte algunas reflexiones que esa lectura ha suscitado en mí.

En primer lugar, la palabra “voluminoso” apunta ya a ciertas consecuencias de carácter estético. Desde hace algún tiempo vengo fijándome, y hasta he señalado, con referencia especial a la arquitectura, el papel que juega el tamaño de la obra en el conjunto de sus valores artísticos. La intuición más viva de ello la tuve frente al Perseo de Cellini, que a pesar de su tamaño efectivo y de su perfección, es una obra de orfebrería agrandada. Dentro de este orden de pensamientos, me parece que Simbad responde bien en sus proporciones a la magnitud de la concepción, que pretende, como en toda buena novela, encerrar dentro de una estructura comprensible nada menos que la vida humana en alguna de sus manifestaciones. Esa estructura para el Simbad está lograda con admirable resultado, y con una gracia literaria única al descubrir el protagonista que él es Simbad mediante esa casual y estupendamente verosímil manera de saludarlo quien no recordaba en aquel momento su nombre. Es una especie de nominación de Jacob, que descubre un destino y lo hace manifiesto. Todo lo que la existencia tiene de frustración en la realización y de fracaso en el éxito está recogido en tu libro, con un aliento épico, pero con ciertos acentos de elegía que corresponden a la exigencia espiritual del género novelístico y de nuestro tiempo.

A propósito de tiempo: observo que el decurso temporal de la novela está fijado con toda precisión, pero sin que haya intenciones especiales, como en otras novelas tuyas, de apoyarse principalmente en las circunstancias, sino sólo como un marco para situar el desarrollo o los desarrollos biográficos que sobre todo interesan. De cualquier modo, ese marco está ahí, existe, y cada uno de los personajes nos está hablando con su presencia de un determinado ambiente social y de una acontecer histórico bien concreto. Me parece que este papel se lo atribuyes de modo personalísimo a Ruco, ese formidable personaje, que define sus orígenes “hablando fino” y hasta francés. Es un prodigio de observación y de caracterización. Lo único que me molesta (pero esto nada tiene que ver con los juicios literarios) es que sea tan simpático, porque después de todo es un peronista a nativitate, y el único que aparece en el libro. Involuntariamente lo he comparado con mi porteño Vatteone de “El encuentro” que, sin dejar de ser humano, creo, resulta razonablemente odioso. Pero, como digo, estas apreciaciones pertenecen a otro plano que el literario, donde tu personaje es un rey.

En resumen, el libro es, a mi parecer caudaloso, rico y muy logrado, de modo que ocupa el puesto que le corresponde en la serie de tu producción.

No quiero dejar de referirme a él son llamarte la atención sobre un pequeño desliz, una tontería, pero que vale la pena quizás de que repares en ella, para futuras ediciones, sino es que yo me he ofuscado como lector y me equivoco; pero me parece que el Dr. Villa de la página 632 es un revenant, ya que había muerto en la página 525. Si no estoy equivocado, sería un accidente curioso, de los que está llena la historia literaria. Cuando me escribas, no dejes de hacer alusión a este punto que me resulta curioso.

Yo, por mi parte, concluí la novela en que estaba trabajando, y se la he enviado a López Llausás. Ha quedado un librito de 200 páginas o poco más; y según suele ocurrir, y quizás sea sano que ocurra, ya no me gusta nada. Tampoco me gusta el título que le he puesto, y tengo la esperanza de que se me ocurra otro antes de que se publique. Vacilé entre “El fondo del vaso” y “Muertes de perro”; y este último me pareció más a tono, sin satisfacerme en absoluto. ¿Qué dirías tú acerca de ello, sin previa lectura de la novela?

Habrás visto publicado mi artículo sobre el problema de la Universidad. He recibido muchas cartas de Buenos Aires, y cartas de gente considerable, encontrando plausibles mis posiciones. Por supuesto, los que piensan de otro modo no suelen escribírselo a uno; pero de todas maneras creo que el artículo se ha discutido y fue una pequeña sensación, no precisamente en el sentido de la famosa petite sensation. Si yo fuera quien tuviera a mi cargo el diario, no temería tanto el publicar cosas vivas, aunque de vez en cuando fueran disparatadas, pues el disparate es un riesgo que vale la pena de correr, mejor que sucumbir a la arterioesclerosis. El país está en momentos muy delicados, y yo sigo siendo enormemente optimista a juzgar por lo que veo, oigo y me escriben, no obstante reflejar todas las cartas desconcierto y preocupación grandes. Las ilusiones fáciles del comienzo no podían durar mucho, y es bueno que se hayan desvanecido y que la gente tenga que roer la desagradable realidad, única manera de que llegue a ser un poco menos desagradable, y como quiera sirva de alimento, ya que las ilusiones alimentan menos que los mendrugos duros.

Bueno, termino esta carta enviando de parte de ambas Ninas, y de mi parte también, muy cariñosos saludos a Elenita, y para ti un abrazo de tu viejo y fraternal amigo,

Francisco Ayala.-

Francisco Ayala

FA /cvr

P.D. Ya sabes que, a partir de la primera quincena de septiembre mi dirección es:

Miss Nina Ayala

420 E. 64th St. (E 3J)

New York 21, N. Y.

[Escrito a mano:] La máquina es buena, pero la mecanógrafa, mala. Señal de los tiempos. Peor es mi letra.


FECHA
01/08/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Max Aub
DESTINO
Colonia Anzures, México D. F.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] EDITORIAL UNIVERSITARIA / UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO / RIO PIEDRAS. P. R.

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Fundación Max Aub

Carta de Francisco Ayala a Max Aub (01/08/1957)

1 de agosto de 1957

Sr. Max Aub

Euclides 5-3

Colonia Anzures

México, D. F.

Querido Max:

Estaba esperando para contestarte a recibir tu cheque (que como verás son dos, para mayor comodidad) de modo que pudiera remitírtelo a la vez. También incluyo en la carta, para tu solaz y recreo, una copia de la fe de erratas del número, que hemos preparado para subsanar las más gloriosas, y de paso, como ocurre con estas tablas, llamar la atención sobre los errores de la imprenta, de los que por cierto no quiere hacerse responsable Loera y Chávez, alegando que ha operado a base de tu visto bueno.

Bueno, dejemos eso, que se hunda en las sombras del pasado. Respecto del futuro personal mío, sólo puedo decirte que a partir de septiembre próximo vuelvo de nuevo a Princeton. Desde esa fecha hasta nuevo aviso mi dirección (apúntala) es:

Miss Nina Ayala

420 E 64th St. (E 3j)

New York 21, N.Y.

A lo mejor no tardo muchos meses en volver a México, pero esto no es seguro, a menos de que me garanticen que no habrá terremoto.

A nuestro amigo Buñuel le mandé el librito, siguiendo tu consejo; pero hasta ahora no ha resollado; supongo que tampoco lo habrá leído.

Saludos muy afectuosos de nuestra parte a Piua [sic] y a las niñas, y para tí un abrazo de

Francisco Ayala.-

Francisco Ayala

FA/id