Las cartas de Francisco Ayala sobre

Princeton University

Princeton University (Nueva Jersey).

Princeton fue el primer destino de Ayala en su trayectoria como docente de Literatura Española en universidades norteamericanas hasta su jubilación en 1976.


En el primer semestre del curso 1955-1956, Ayala fue contratado por mediación de Vicente Llorens como profesor visitante de la Princeton University, donde impartió un curso sobre civilización hispánica y otro sobre ensayo moderno; y en el mismo semestre del curso 1957-1958 lo fue de nuevo, esta vez en sustitución del propio Llorens; impartió entonces un curso sobre Francisco de Quevedo. En el libro Muertes de perro y otros documentos de Ayala en la Universidad de Princeton se estudia esta etapa.

cartas 11 al 15 de 27
FECHA
27/09/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Vicente Llorens
DESTINO
S.l.
ORIGEN
64 College Road, Princeton, New Jersey
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Archivo Vicente Llorens

Carta de Francisco Ayala a Vicente Llorens (27/09/1957)

Princeton, 27 de septiembre 1957.

Querido Vicente: Esperé a escribirte esta carta aguardando noticias tuyas, pero como tardan, mientras llegan o no, la empiezo, y saldrá cuando tenga unas señas más o menos seguras a donde remitírtela. Pete me dijo que había recibido unas lineas tuyas, y don Américo, recién llegado, que había estado contigo en España; pero ninguno me da una dirección concreta.

Bueno, aquí todo está perfectamente. Nosotros llegamos a “ésta tu casa” el dia previsto, es decir, el lunes 16, y encontramos todo en orden. A la mañana siguiente se presentó Mrs. Dorman, y desde entonces ha seguido viniendo con regularidad, para alivio de Nina, que encuentra en ella una importante ayuda. El resto de las cosas se ha desenvuelto con la prevista normalidad. Los vecinos Alexander son de lo más cordiales; echamos nuestras parrafadas, y la señora le ha ayudado a Nina, entre otras cosas, a conseguir un hombre que arregle la TV, que es para ella un entretenimiento insustituible. Toda la cuestión de proveedores y otras minucias domésticas se ha desenvuelto sin inconveniente, y ahora a final de mes te haré el ingreso del alquiler, pagueré [sic] el teléfono, electricidad, etc.

En cuanto a lo académico, también estoy satisfecho de cómo se presenta el curso. En el 301 había 6 inscritos, se dió de baja 1; hemos empezado con Larra, seguirá Sarmiento, y todo irá bien, pues los muchachos parecen agradables. El curso para graduados, que es, como recordarás, sobre Quevedo, será más trabajoso, ya que los estudiantes, cuatro, dan la impresión de ser demasiado desiguales. Veremos como se puede arar con bueyes tan disparejos.

La gente de la facultad, como siempre, estupenda. Todo son amabilidades por parte de Pete, de King, de los demás amigos. Te diré que se te añora, aunque tan poco tiempo hace que faltas.

Como puedes ver, la temporada se presenta agradable para nosotros, tanto más, estando tan cerca de nuestra hija, que ya el domingo vino a pasarlo con nosotros; y este fin de semana le devolveremos la visita en Nueva York.

Pero hablemos de tí. No te olvides que prometiste escribirme, para que nos mantengamos en contacto. Te imaginarás cuánto deseo que este viaje te resulte fecundo en el trabajo inmediato, y estimulante en relación con el otro que, a plazo un poco más largo, tienes que darnos sobre la presente emigración. Pero además de trabajar, debes procurar distraerte un poco, que buena falta te hace después de los sufrimientos por que has pasado. Cuéntanos que has hecho hasta ahora, y qué te propones hacer, que te prometo respuesta rápida y puntual.

Al regreso de N.York encuentro tu carta; y así, termino ésta para echárla al correo. Veo, por lo que me cuentas, que la España de Larra sigue impertérrita. Podría publicarse La diligencia con leves retoques, y sería de actualidad, salvo en lo bien escrito.

Esa fotografía me la ha dado para que te la envie la Sra. Alexander: ella está muy orgullosa de su obra. Yo me reservo mi juicio crítico.

Bueno, recibe nuestros cariñosos saludos, y un abrazo de tu amigo

Ayala.-


FECHA
23/12/1957
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Vicente Llorens
DESTINO
Valencia
ORIGEN
64 College Road, Princeton, New Jersey
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] PRINCETON UNIVERSITY / PRINCETON, NEW JERSEY / Department of Modern Languages and Literatures

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Archivo Vicente Llorens

Carta de Francisco Ayala a Vicente Llorens (23/12/1957)

23 de diciembre de 1957.

Querido Vicente: Por fín! llegó carta tuya. Sabía, por noticias indirectas, que andabas por Francia, por Inglaterra, y que arrastrabas por esas antiguas e ilustres tierras un soberbio catarro, el cual, por lo que ahora me dices, te está durando más que un traje de pana; pero como nadie tenía otra dirección para escribirte que esta misma de Valencia, me aguanté las ganas de hacerlo hasta saberte de regreso. Y ahora lo hago a vuelta de correo.

Empezaré por nosotros. Lo hemos pasado y estamos pasando muy bien, y desde luego el haber podido disponer de tu casa ha sido estupendo. Incidentalmente, contesto a tu pregunta; todos los fines de mes ingreso en tu cuenta del banco $100, y desde luego no pago el alquiler a la universidad. Además, todas las cuentas que vienen, agua, electricidad, teléfono, etc., las pago, como es lógico. No sé si alguna se habrá escapado, y te la habrán pasado a tí; pero esto ya lo arreglaríamos a tu regreso, de lo cual tendremos tiempo, dado que piensas llegar del 24 al 26. Así podremos charlas despacio, ya que no pudimos hacerlo antes de tu partida. Te imaginarás cuanto deseo tengo de conocer los resultados de tu investigación, y tanto más después de que me anuncias lo interesantes que han sido. En fin, de eso y de otras muchas cosas, hablaremos con calma, pues yo pienso estar en Estados Unidos hasta el primero o primeros dias de febrero. Una de las razones es que Nina, nuestra hija, ha decidido casarse, y están para fijar la fecha, que será en los meses próximos; lo cual ha robustecido mi deseo de encontrar un puesto permanente no demasiado lejos de Nueva York; y dado que aquí, en Princeton, no ha [sic] posibilidad, tengo hechas unas cuantas gestiones, de las que acaso cuaje una en Rutgers, que no estaría mal. De todos modos, he pedido a Puerto Rico ampliación de la licencia sin sueldo hasta principio del año académico próximo, pues en este tiempo, y acomodándome en nuestros planes a las conveniencias matrimoniales de nuestra hija, haré algún viaje a Hispanoámerica, y con eso me daré un plazo para ver si consigo no regresar a Puerto Rico. Por cierto, ayer estuvimos con los Granell (él ha venido a psar [sic] sus vacaciones en Nueva York) y nos contó cómo siguen las cosas por allá. Aunque no lo creas, todo sigue en iguales términos, aunque la impresión es que a Benítez ya no hay quien lo desaloje de la rectoría, tal cual yo siempre he pensado. Pero esa es una historia demasiado aburrida para dedicarle ni una linea más.

Mrs. Dorman hace ya un montón de dias que no aparece, a raiz de uno de nuestros weekends en Nueva York. Se llevó el gato, para traerlo como solía el martes siguiente, y pidió prestados $10. Desde entonces no ha vuelto, a lo mejor por estar enferma, a lo mejor por no poder pagarlos, pues los pobres tienen con frecuencia un pudor del que carecen los ricos. Nosotros no la hemos buscado, por que no piense que se trata de eso, y además porque Edmund, que es quien sabe donde vive, se ha mudado a Princeton, y además anda el pobre demasiado ocupado y preocupado con el mal estado de salud de su mujer, que tuvo, como sabrás, una crisis nerviosa y tuvieron que llevarla a un sanatorio.

Esa es, casi, la única novedad por aquí, y como puedes ver, bastante penosa; aunque yo creo que la cosa no es grave.

De otras cosas, tan sólo que a Claudio le ofrecieron un puesto en Bryn Mawr, y al decirlo aquí se han apresurado a ofrecerle el ascenso para que se quede; y no sé, y creo que él mismo no sabe, a la fecha, lo que en definitiva hará.

Bueno, para qué prolongar más esta carta, si dentro de unas pocas semanas vamos a poder charlar largo y tendido.

Nina te envía sus cariñosos saludos, y yo un abrazo. Tuyo

Ayala.-


FECHA
03/02/1958
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ángel del Río
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Nueva York
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con anotaciones a mano y firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
The Hispanic Society of America

Carta de Francisco Ayala a Ángel del Río (03/02/1958)

Nueva York, 3 de febrero de 1958.

Querido Angel:

Vuelvo a escribirle, según me recomienda, para que reciba una oleada de aire fresco (y no está poco helado el que hoy tenemos), desde esta tierra que hoy respira, satisfecha de poseer su planetita artificial. Y lo primero, quiero darles a ustedes la noticia, que a lo mejor ya saben por Carmencita, de que nuestra hija ha resuelto seguir la misma senda, y va a casarse dentro de pocas semanas. Nosotros estamos muy contentos, no sólo por que ella lo está, sino también por las condiciones del muchacho, que nos parecen excelentes.

Por lo demás, esto ha venido a alterar nuestros planes inmediatos, que consistian en un viaje a Sudamérica. Hasta que sea la boda ya no hemos de movernos de aquí, como es natural; y después, no sé si quedará mucho tiempo para viajes, pues he aceptado ir a Middlebury, como supongo que usted ya sabe.

Por supuesto, ya se nos había ocurrido, en consulta con los amigos, que un buen puesto para mis propósitos sería Yale; y el mismo inconveniente, o circunstancia, que usted llama por su nombre, es lo que tapona ahí. Personlamente [sic], tengo buenas relaciones con él; pero según me dice Peyre, tanto Arrom como el chairman tienen cierto temor a la presencia de un bípedo en su ambiente. De cualquier modo, no está excluido. Pero he aquí que en Rutgers, cuyo emplazamiento geográfico es ideal para mí, no pudiendo ser Nueva York mismo, están interesados y parece que van a proponerme: sólo esperan la hora de aprobarse el presupuesto, pues han de crear la plaza de full professor que me ofrezcan; pero parece que las perspectivas son bastante firmes. El único que, según me dicen, sería algo “reluctante” es el viejo Charles Stevens. Si usted tiene relaciones con él, no estaría demás que le pusiera unas lineas diciéndole que sabe está en consideración la idea de incorporarme ahí, y lo que se le ocurra a usted en apoyo de la misma. En cuanto a Princeton, quisieran que me quedara; y si hubiera en el departamento alguien con iniciativa e imaginación, buscarían la manera; pues el problema es que son pocos los alumnos para tantos profesores. Pero de todas maneras, y a la expectativa de que las cosas se consoliden más tarde, me dicen que me invitarán para el año próximo, si estoy disponible: es decir, si no he hecho un arreglo permanente en otro sitio. De modo que sabe como están las cosas, en lo que a eso se refiere.

En Puerto Rico, la posición de Benítez parece definitivamente consolidada; pero la verdad es que sólo me escribe para pedirme algún favor u opinión; nadie se molesta en enviarme las cosas, ni siquiera las publicaciones de mi oficina; así es que sé –por un anuncio del N.Y. Times– que salió el número de La Torre dedicado a J.R.J.; pero no me ha llegado todavía; y la palabra “todavía” le indicará a usted que no dejo de ser un optimista. Allí nadie escribe, sino versos; toda la actividad se escapa por la boca, por la pluma o por la bragueta; y eso, cuando hay alguna actividad. Lo cual, lo dicho sea entre paréntesis, no está nada mal, hay que reconocerlo.

Yo también creo que el Premio Nobel puede muy bien darnos un día la news de segundas nupcias, envidioso del prestigio ganado por la otra gloria nacional. Después de todo, para lo que le cuesta, ¿por qué no? Él ni siquiera toca el violoncelo, de modo que para largar al aire místicos suspirillos de monja y tener quien le zurza los calcetines y le prepare las ingentes moles de comida que líricamente consume, bien puede considerar que París bien vale un sacramento del santo matrimonio. No en vano la palabra mejicana chingar, como el correspondiente verbo español castizo, poseen dos acepciones, de las cuales la directa compite desventajosamente con la figurada; y a ésta se atiene con encarnizamiento nuestro delicado vate de Moguer (sin Palos).

A propósito del sentido figurado de ese verbo: don Américo partió, breves días ha, cargado de fichas y libros, hacia Houston. A causa de tan erudita carga, hizo el viaje en tren; y como el tren que le convenía no tenía parada en Princeton obligó a un joven profesor y antiguo discípulo suyo a realizar gestiones para obtener de la compañía que se detuviera el convoy. Gestiones, por lo demás, infructuosas, pues la vividura norteamericana impide comprender a los encargados del servicio cuan señalado honor sería para la empresa rendirle tal acatamiento. Total, tracatá, a tomar el tren a Trenton...

Lloréns llegó, tan animado, después de su viaje: he pasado con él cinco dias, y ha sido un gusto recoger así, despacio, las impresiones y opiniones recibidas durante esa experiencia, tanto más viva por haberse cumplido tras los años de casi esclavitud en que su bondad lo tuvo. Las impresiones que usted me da sucintamente acerca de España, él las ha confirmado y extendido, explayándose debidamente.

Bueno, termino. Déle a Amelia nuestros cariñosos saludos, y reciba un abrazo muy cordial de

Francisco Ayala.-

420 E. 64th Street (Apt. E. 3j)

NEW YORK, 21, N.Y.

[Escrito a mano:] Perdone una carta tan mal escrita, y rómpala enseguida.


FECHA
06/12/1958
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Vicente Llorens
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Rutgers University
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] RUTGERS UNIVERSITY / The State University of New Jersey / INTERDEPARTMENT COMMUNICATION

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Archivo Vicente Llorens

Carta de Francisco Ayala a Vicente Llorens (06/12/1958)

6 de diciembre de 1958.

Querido Vicente:

Próximas las consabidas navidades y, por lo tanto, también tu regreso a España, si es que no estás ya en ella, ahí te dirijo unas lineas, con las pocas noticias de nuestra vida y parvos milagros.

En lo personal: la cuestión de J. Hopkins sigue en veremos, con todos los tramites, consultas, deliberaciones y tribulaciones del caso. Según parece vacilan entre la candidatura de Anderson Imbert y la mia. Hasta el momento no ha habido sino palabras amables, nada de ofrecimiento concreto. Entre tanto, el amigo Ferrater me trae el ofrecimiento de Bryn Mawr: hasta el momento, no sé tampoco si las condiciones que me proponen son ventajosas respecto a las que va a ofrecerme Rutgers. Todo ello habrá de decidirse en las semanas próximas, supongo. Veremos, dijo el ciego.

Otra cosa: la Princeton University Press, o sea el Sr. Bailey Jr., me escribió lamentando no haberme conocido durante mi estada ahí, y proponiendome una biografía intelectual de Ortega –eso, a base de una reseña que hice en la American Sociological Review sobre una traducción inglesa de El hombre y la gente. Hemos entrado en negociaciones, y puede ser que eso resulte, pues la idea me parece estimulante.

Y eso es todo, pues no tenemos contratiempos de salud de que quejarnos, ni nos ha tocado la lotería, ni se ha producido ningún evento memorable en nuestra gris existencia. Por ende, queda clausurada la sección de acontecimientos personales, y pasamos a la esfera de los públicos, nacionales e internacionales. El más destacado de todos, durante la última temporada, es que a Jaime Benitez lo nombró CIUDADANO DEL AÑO el Instituto neoyorkino de Cultura Puertorriqueña (si es que así se llama la Institución); con oportunidad de lo cual tuvimos al matrimonio en esta gran urbe durante quince ajetreados dias, y disfrutamos de una fiesta con discursos abundantes y floridos, plus canciones por varios artistas del ambiente. Et c’est tout.

Termino, dándote la dirección y teléfono nuestro en Nueva York (no recuerdo si ya te los di en carta anterior), de modo que, si no escribes antes, como espero y deseo, al menos telefonees no bien tu planta huelle esta tierra de libertad y perros calientes.

Saludos, y un gran abrazo de

Ayala.-

54W., 16th Street, Apt. 4F (Tel. WA9-3193)


FECHA
22/01/1959
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ignacio Iglesias
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] RUTGERS UNIVERSITY / The State University of New Jersey / INTERDEPARTMENT COMMUNICATION

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Colección Ignacio Iglesias Suárez. Archivo y Biblioteca de la Fundación Pablo Iglesias (Alcalá de Henares, Madrid)

Carta de Francisco Ayala a Ignacio Iglesias (22/01/1959)

22 de enero de 1959.

Mi querido Iglesias:

Mil gracias por la atención que ha prestado a mi novela Muertes de perro. La reseña suya, que acabo de leer, es una de las más lúcidas entre los muchos artículos que ya han salido comentando ese libro. Me parece, sobre todo, un gran acierto el que usted, a diferencia de otros críticos que escinden mis escritos en dos sectores incomunicados, el literario y el –digámoslo así– científico, apunte a la unidad esencial de mi producción. En efecto, la novela presenta desde el lado de la humanidad concreta los mismos problemas que en términos generales y abstractos he tratado en otros libros. Y esto es lo que, en general, pasan por alto los críticos, quienes, o bien se atienen al aspecto político, haciendo hincapié en la sátira contra la dictadura (J. L. Cano, en Insula, termina exhortando a la lectura, sin duda para el efecto de carambola), o bien consideran los aspectos literarios, técnicos, estilísticos, etc. Lo que hay debajo de las dictaduras (y que usted lo alude, al mostrar que una sucede a otra sobre el mismo ambiente), eso suele pasarse por alto. Y creo que no a causa de escasa atención, sino más bien por una especie de embarazo que a todos nos paraliza cuando se trata de reconocer el mal en que nosotros mismos estamos envueltos. Fundamentalmente, la novela es una diatriba, en todos los tonos, pero particularmente en el del sarcasmo, contra el nacionalismo; y si uno es enemigo de las dictaduras, pero comparte los sentimientos nacionalistas donde éstas arraigan, se sentirá tentado a aplaudir la sátira contra el dictador, y a omitir la sátira contra la situación básica que lo produce.

Pero el libro se está leyendo, y se está comentando, aunque casi siempre de soslayo, y yo creo que no será un libro inutil, ni un libro más. He presenciado, en la Argentina, algunas de las reacciones que ha producido, otras me han llegado en forma de carta, y tengo la impresión de que quienes han captado su fondo todavía no se atreven a publicar los efectos del impacto recibido. Usted, querido Iglesias, no conoce Hispanoamérica, y no puede imaginarse la sensibilidad que existe entre la mejor juventud para este tipo de planteamientos. Ahora mismo, frente a lo que está pasando en Cuba, mi novela “vive”. Yo creo que, con todos sus amargores, es saludable medicina; precisamente, por tratarse de una novela, y no de un libro directamente combativo.

Hace unos pocos días me envió Hugo Rodriguez Alcalá copia de un excelente artículo que, según me dice, les ha remitido a ustedes por indicación de Ferrater Mora. El que sea un escritor americano (R. Alcalá es paraguayo) quien hace esos comentarios, y no un español, les añade significación y valor. Y los objetivos últimos de mi novela coinciden tan a fondo con los propósitos del Congreso, que ese artículo encajará, creo, admirablemente en las páginas de Cuadernos. Según me dice el autor, va a leerlo como ponencia en el próximo congreso de [sic] Instituto de Literatura Iberoamericana, aquí en Nueva York.

Dígale a Gorkin que no se olvide de dar señales de vida. Yo creo que a final de mayo voy a ir a Europa, y permanecer varios meses, hasta fines de setiembre, en relación con un trabajo que he de hacer para la universidad de Princeton; pero todavía no es seguro. Así es que probablemente nos veremos para entonces. Entre tanto, no deje de ponerme unas líneas, que yo soy buen corresponsal y contesto a las cartas.

Otra vez muchas gracias por su nota, y un gran abrazo de su amigo y compañero

Francisco Ayala.-

Francisco Ayala

Importante: haga tomar nota de mi actual dirección; a saber

54 W., 16th Street, Apt. 4F

NEW YORK 11, N. Y.