Las cartas de Francisco Ayala sobre

Jaime Benítez

Jaime Benítez. Vieques, Puerto Rico, 1908-San Juan, 2001.

Fue rector y más tarde presidente de la Universidad de Puerto Rico entre 1942 y 1972.


De la mano del gobernador Luis Muñoz Marín, participó en el programa de reformas que condujeron a la proclamación de Puerto Rico como Estado Libre Asociado de los Estados Unidos de América y a la modernización del sistema educativo del país, en la línea de lo propuesto por Ortega y Gasset, de quien Benítez fue discípulo y amigo. Brindó a Francisco Ayala, que impartía un curso de Ciencias Sociales, la posibilidad de asesorar la reforma política del país y de dirigir las ediciones de la universidad. La amistad entre ambos continuó hasta la muerte de Benítez.

cartas 31 al 35 de 51
FECHA
26/10/1961
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con correcciones a mano y con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (26/10/1961)

26 de octubre de 1961

Querido Ricardo:

Contesto a tu carta, aunque noticiosa, breve, en vísperas –casi– de un viaje a Alemania, donde me han invitado comme il faut, es decir, todos gastos pagos, para una especie de simposium sobre los problemas de América Latina. Siendo tiempo de clases, tendré que reducir mi excursión a tres semanas justas, tras de las cuales me tendrás aquí de nuevo el 26, Kruchef mediante. Ojalá me espere una carta tuya.

Ya veo que ves algunas dificultades en lo del número español de T.Q.; no me parecen graves, ni menos, insuperables. Creo que la idea tendría éxito.

Hace unos dias estuvo en casa Benítez; no me dijo que iba a ir a Texas –aunque Max Aub si me había escrito sobre este proyecto–; sí se sorprendió de saber que ahí está Borges, y me pidió la dirección para escribirle…

Mándame la separata de tu trabajo sobre Unamuno tan pronto como la tengas. ¿Sabes algo del 1  de La Torre? Yo, nada. Esa es la torre del silencio. Por noticias indirectas sé que en ella se encuentra de nuevo –nuevo Segismundo– el Carpius; pero habiendo descubierto sin duda que la vida es sueño, no se ha dignado ponerme unas lineas de mínima cortesía, cosa que no me extraña, pues esta ave, que ya era rara en la isla, tiende a pasar sobre la entera superficie de la tierra al catálogo de las especies desaparecidas. Lo que ello tenga que ver con las poluciones atómicas, u otras, lo ignoro.

Termino; y al releer tu carta y mi respuesto [sic], advierto que la separata que me prometías era la de tu ponencia, y no del trabajo sobre Unamuno. Tampoco conocía el contenido de esa ponencia, aunque sí me habías hablado de ella. Anyway, mandámelo todo.

Saludos, y un gran abrazo de

F. Ayala.-

[Escrito a mano:] 1 nº especial


FECHA
21/11/1961
REMITENTE
Ricardo Gullón
DESTINATARIOS/AS
Francisco Ayala
DESTINO
54 West 16th Street. Apt. 4F. New York 11 N. Y.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Ricardo Gullón a Francisco Ayala (21/11/1961)

21 de noviembre de 1961

Sr. D. Francisco Ayala

54 West Sixteenth Street

New York, N. Y.

Querido Paco:

Te escribo en vísperas de tu regreso de Alemania para que la carta llegue a tu poder, mejor dicho que te espere alla [sic] vuelta de este fabuloso viaje que estás haciendo de guagua. Espero que este viaje te habrá divertido y servido para estrechar lazos con los alemanes, y más bien con las alemanas.

Cuando estuve en Méjico me dijo Max Aub que él, Benítez y tú vendríais aquí en el mes de noviembre para asistir a una reunión de especialistas en televisión universitaria. Como sé que en ese ramo nadie te echa la pata, la cosa me pareció verosímil y el pretexto estupendo para pasar juntos unos días que hubieran sido muy agradables. Pero en cuanto llegué aquí me enteré de que la ilusiones de Max habían ido más allá que las realidades. Hubo, a primeros de noviembre, una reunioncilla de ese tipo, pero a Max le desconvidaron a última hora, por intervención de uno de esos cuya raza si volara oscurecería el sol. Ramón, puso pies en pared, y el desafuero se rectificó parcialmente, volviendo a invitarle para el mes de febrero.

Ahora escribió Miguel González preguntando detalles sobre una supuesta reunión de profesores de español en esta Universidad. Supongo que vuestro despiste arranca de que se ha señalado Austin como sede para la celebración de la asamblea del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, en 1963. No hay otra cosa, y puede suponer que si la hubiera, tu nombre sería uno de los dos o tres que pondría yo en primera línea. En definitiva, nada mejor que estas oportunidades para dedicarse tres o cuatro días a la sabrosa comilona y el culto intercambio de conocimientos.

Creo que no iré a Nueva York estas navidades, pues he tenido que atender muchos gastos en España y no puedo permitirme lujos turísticos. Confío en que podremos vernos en otro momento, pues tengo una invitación de Yale para ir a soltar un reóforo y si puedo combinarla con alguna otra por esa zona, iré y me detendré un fin de semana en Nueva York. La lástima ha sido que acababa de renunciar a ir a Wellesley, cuando me llegó la otra invitación, pero todo se arreglará.

De Puerto Rico sé que el número de Unamuno fué enviado a Méjico, y he pedido que me envíen las pruebas desde la imprenta para que no salgan tan abrasadas de erratas como los trabajos que he leído en los últimos números de La Torre. Por cierto, que ya deba estar en la calle el número 34 en el que se inserta mi reseña de tu libro, pero todavía no me lo han enviado. Eugenio me debe carta, y no me ha contestado ni siquiera a la que más le importa: la edición del libro juanramoniano que firma y cobra conmigo. No sé qué tiene el aire borinqueño que seca las estilográficas y paraliza las maquinillas.

Acabo de leer en Papeles tu estupendo “Baile de máscaras”, que está lleno de gracia en la observación y en la narración. Se me ocurre que vendría muy bien añadirle aquel sucedido de un martes de Carnaval en el Teatro Pereda, Santander, cuando el cogorza de Samperio cayó, no se sabe cómo, en una platea del entresuelo en donde, observándolo todo muy serios, estaban tres famosos médicos de la ciudad, y el tipo, sin inmutarse, les dijo: –“¿Y qué, ustedes, como siempre, hablando del peritoneo?” Otras anécdotas soportaría el inocente papel, pero te ruborizarías si las escribieras. Queden para otra ocasión.

Un fuerte abrazo de 


FECHA
09/04/1962
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Nueva York
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y con membrete:] BRYN MAWR COLLEGE / BRYN MAWR, PENNSYLVANIA / DEPARTMENT OF SPANISH

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (09/04/1962)

Nueva York, 9 de abril de 1962.

Querido Ricardo:

Te imaginarás lo que ha sido para nosotros la muerte de Angel. Es de esas cosas de las que resulta demasiado doloroso hasta el hacer mención. ¡Qué decir!

Te escribo hoy por la cuestión de Borges. No lo he hecho antes porque estaba esperando la respuesta de Erro, actual presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, acerca del estado del asunto. Erro me dice que les agrada muchísimo el refuerzo que podamos prestar a su iniciativa, y me envía una copia del escrito presentado por la SADE a la Academia sueca. Me dice que, lo que haya de hacerse, ha de ser enseguida si debe tener efecto, pues el premio se pide para este año, y la Academia debe considerar las candidaturas pronto. En vista de lo cual, estoy circulando a los amigos de las diferentes universidades un papel para que recojan firmas, con la mera adhesión al pedido, sin ningún otro texto que pudiera prestarse a discusiones o a objeciones de redacción. Te remito una hoja, y te ruego que recojas, sin demora alguna, las firmas. Por supuesto, una vez coleccionadas, el escrito que se envie con ellas será, en sustancia, el mismo texto sucinto y ‘factual’ que está firmando la gente, sin añadir ningún otro adorno ni consideraciones ampliatorias. ¿Para qué? Por favor, recoge esas firmas, y devuélveme el papel enseguida. Creo que vamos a reunir una lista impresionante.

Aparte de eso, Torres Rioseco está encargado de obtener la adhesión del Instituto de Literatura Iberoamericana. Si vosotros ahí pudiérais hacer que la universidad como tal se adhiera igualmente, esos apoyos institucionales vendrían muy bien, y aumentarían las perspectivas. Dime lo que haya, y hazme cuantas sugestiones se te ocurran.

El otro día estuvo Benitez en casa, tan afectuoso y genial como siempre. Le dije que ya veo cómo han decidido publicar el número de La Torre para conmemorar el cincuentenario de la muerte de Unamuno. Pues Brunhilda me decía en una carta, confidencialmente, que aun están allí sin enviar a la imprenta las primeras pruebas... Es increible.

He sabido por Julio Rodríguez Luis que Aurorita se cayó en su casa y se ha roto un fémur, con lo cual los planes de viaje a París y demás, se han estropeado. Creo que tiene que estar inmovilizada por tres meses. Noticias directas no las tengo, pero supongo que ésas son bastante exactas. Mala suerte, después de haber renunciado Jorge a lo que tú le ofreciste ahí.

No te escribo más hoy, porque estoy con prisa despachando otras cartas a otros sitios con el mismo asunto. Contestame pronto, y te prometo misiva larga.

Abrazos

Ayala.-


FECHA
15/09/1962
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
S.l.
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa y correcciones a mano, seguida de nota manuscrita]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (15/09/1962)

15 de septiembre de 1962

Querido Ricardo; Aunque esta mañana recibirías de la mano cariñosa de Agnes Moncy un mensaje mio, al recibir ahora tu carta vuelvo a escribirte para completar tu información. Ya te decía que a Manolo fui yo a buscarlo, pues Pane no podía; se encontraron en mi casa, y luego se lo llevó a New Brunswick donde le ha buscado alojamiento en casa de un profesor que habla español.

Yo le escribí a Jorge, por quien acababa de saber de ti, dándole el recado de que debías hacer escala en Nueva York, siquiera por un dia, con lo cual nos hubieramos reunido todos a yantar con el viajero procedente de la Madre Patria. Mi recado llegó tarde, y temo que de todos modos no me hubieras hecho caso. Tanto como me gustaría charlar contigo… En fin, será, a fin de año.

Lo que me dices sobre El fondo del vaso me llena de alegría, y no veo el momento de leer lo que escribas acerca de la novela. Ferrater Mora me ha escrito una carta de entusiasmo delirante, considerándola también como mi mejor cosa, y en igual estado de ánimo veo a Casalduero, que parece apreciarlo mucho. Bueno, me alegro de haber acertado.

Un estudiante de la Univ. de Washington, que estaba haciendo su tesis doctoral sobre mis obras de invención, la ha concluido y me ha enviado en estos dias un ejemplar. La encuentro muy bien hecha, realmente fina en sus análisis, que por lo demás afectan al aspecto literario, de composición e idioma, dejando casi de lado el ‘sentido’. Es un muchacho brillante, que ahora empieza a enseñar en la Univ. de Buffalo. Supongo que cuado publique el libro tendrá que añadir un nuevo capítulo para El fondo del vaso.

Te devuelvo firmada la autorización. Pero, viendo que has elegido “El hechizado”, se me ocurre que quizás no hayan visto la antología de Anderson-Imbert y otro, preparada para Appleton con el título Veinte cuentos españoles del siglo XX, donde precisamente han incluido “El hechizado”, que además figura, traducido al inglés, en Great Spanish Stories de la Modern Library. Si no te importa, o.k.; pero quizás no lo sabías, y al enterarte prefieras sustituir ese cuento por otro, que podría ser uno cualquiera, del volúmen Los usurpadores, o bien “El prodigio”, cuya copia te incluyo, aunque éste, por sí solo, quizás da idea escasa o desconcertante de esa linea mia. En fin, haz como mejor te parezca.

Cuando supe la muerte de Panero, lo lamenté, y pensé sobre todo en el efecto que a tí debía de haberte causado, siendo tan amigos.

¿Cómo no me avisaron de que el maestro del apellido femenino plural estaba en Puerto Rico? Hubiera ido yo, presuroso, a escuchar sus sabias enseñanzas. Respecto de sus perspectivas de ser embajador, no es que le falten cualificaciones (pues podría siempre decir como aquel gobernador de Asturias: “Otros más burros que yo lo han sido”), sino que, a lo mejor, la recomendación de Jaime Benítez no basta para que lo nombren.

Bueno, ya que no fui a mejorar mi standard con el trato del filósofo (cosa que me hubiera dejado quizás algún rato libre para partir contigo), ni tu haz [sic] venido a Nueva York, escríbeme, por lo menos, una carta larga, en la seguridad, siempre renovada por sucesivas experiencias, de que contesto sin demora y con largueza.

Un abrazo muy fuerte de

Ayala.-

[Escrito a mano:] Esta epístola es una porqueria. Perdona su piojoso estilo.


FECHA
01/08/1963
REMITENTE
Francisco Ayala
DESTINATARIOS/AS
Ricardo Gullón
DESTINO
S.l.
ORIGEN
Madrid
FICHA DESCRIPTIVA

[Carta mecanografiada con firma autógrafa]

DEPÓSITO DEL ORIGINAL
Harry Ransom Center. The University of Texas at Austin

Carta de Francisco Ayala a Ricardo Gullón (01/08/1963)

Madrid, 1 de agosto de 1963

Mi querido Ricardo: Menos afortunado que tú, yo padezco el calor sin el consuelo que proporcionan siempre los grandes clásicos. Del que tú estás ya leyendo ha llegado a mis manos ayer, via aérea, un primer ejemplar de [sic] nuevo librito titulado El as de Bastos, que a su debido tiempo encontrarás esperándote en Texas. Como la editorial Sur, que lo edita, gusta de pagar a sus autores en especie, quizás por desprecio al vil metal, creo que puedo dar orden de remitir ejemplares con alguna más latitud que suele; y te agradeceré que me digas, mediante breve lista, qué personas crees dignas de recibir –en toda la extensión del planeta– el obsequio de un ejemplar de tan escandaloso libro, es decir, gente que no vaya a tirarlo, asqueada, o a quemarlo, indignada.

Lo que me dices del marasmo producido ahí por la ausencia de Jorge, no deja de preocuparme. ¿No se ha conseguido, entonces, poner La Torre bajo control más directo de Benítez y en manos de Bruni? Sería una verdadera pena que tan prestigiosa revista decayera mediante el habitual proceso de deterioro interno y aparición intermitente y retrasada. Va a mandarte –a tí, por consejo mio– el amigo Marra-López, en calidad de colaboración para la susodicha publicación, un trozo censurado de su libro que trata del antoclericalismo [sic] de Barea. Te ruego que mires por ello, y también que preguntes a Eugenio cuando va a publicar el artículo que sobre mis novelas, a propósito de El fondo del vaso, pidió Enjuto a Ignacio Soldevila, y éste remitió. Convendría que, antes de abandonar esa bendita tierra, dejaras a salvo nuestra pobre revista. Y dime de todas maneras, si Brunhilda sigue ahí, y en qué condiciones, o si en definitiva se retiró para consagrarse de lleno a las laboras [sic] propias de su sexo.

También, cuando vuelvas a escribirme –como espero harás sin demora– me digas cómo va la cuestión universitaria. Respecto de ciertos personajes, no podrá Benitez decirme que no le avisé: Rey don Sancho, rey don Sancho / no digas que no te aviso...

Mis noticias, que esperas, pero que son más bien insípidas, se reducen a informarte de que fuimos a Lisboa, recogimos a Nina, seguimos hasta Santiago, Astorga, León, Zamora, Salamanca, Mérida, Sevilla, Córdoba, Granada y Madrid, y aquí estamos ahora haciendo los pequeños arreglos a que nos obliga la ingrata y penosa condición de propietarios, y dispuestos a pasarnos aquí el resto de las vacaciones, puesto que nos hemos quedado sin chavo. Veré si la calor me permite escribir un sesudo ensayo sobre la función de la literatura hoy y hace 40 años (tema absurdo que la Revista de Occidente me propone para un número con que piensan conmemorar la fecha de su aparición... hace 40 años, a [sic] sea ocho lustros, cuatro decenios, o un cuatro [sic] de siglo y quince años.

Entre tanto, la vida literaria está muerta, o a punto de morir. Ayer fui a la última soirée o sarao de Ínsula, que sin Aurorita no brilla, aunque había otros elementos femeninos de filiación desconocida pero anyway bastante competentes. Empieza agosto, y aun el más indigente plumífero se desplaza, aunque más no sea a San Rafael, que también lo era, al menos en cuanto a las alas; y a mí no me quedará más recurso que la amable horchatería y la lectura del ABC, que tanto ilustra.

De Enjuto tuve una postal, fecha 29 del pasado, desde Santiago, nada informativa, pero de cuyo solo ser ya se desprende que abandonaron Luarca y, dejándose allí, supongo, el lastre de la mother-in-law, excursionan por la península. Según noticias oficiosas e indirectas, supe que los rotativos de Luarca echaron el resto en elogio de la pareja ilustre de hijos, natural ella y él in-law, de la ilustre villa. Ignoro cuales serán sus planes de veraneo, pero espero que éste termine antes de nuestra partida rumbo al nuevo mundo y la gran urbe, de modo que volvamos a encontrarnos aquí.

Y me parece que eso es todo lo que puedo contarte. Releo la carta, pues yo también, como otros sabios, gusto de releer, y veo que está escrita con incoherencia, insuficiencia, y quizás mala ortografía. Achácalo a la temperatura ambiente y, con tu habitual generosidad, perdona sus muchas faltas. Abrazos

de Ayala y familia