Y no hubo nada

Hace ya casi un mes de la última sesión de las «Lecturas de Francisco Ayala», pues fue el pasado 13 de diciembre… del pasado año.

Pero no es tanto tiempo como para que hayamos olvidado la magnífica presentación de José Luis Fernández de la Torre y el entretenido coloquio que vino después: la España del Imperio, el final del siglo XVI, la poesía de los siglos de oro…

Una cuestión que interesó especialmente a los participantes en la tertulia fue la de tratar de dilucidar cuál era la postura de Cervantes en su soneto al túmulo del rey Felipe II en Sevilla, cuáles eran sus intenciones: han cabido, en la historia literaria, todo tipo ncdcc de interpretaciones, desde las más inclinadas al catastrofismo hasta las que imaginan a un autor irónico o burlón.

En Alcázar Genil también hubo lecturas diversas; por fin, después de largo rato con Felipe II,

lo dejamos en su túmulo

y, tan cerca ya de la navidad…, ¿no hubo nada?

¡Buena suerte y buenas lecturas para 2013!

3 comentarios

  • No sé si debo intervenir, dado que ese día yo no fui a clase y tal vez repita cosas ya dichas; pero ya que nadie se decide… El título del soneto de Quevedo, que no figura, es “Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un ensueño”, donde no hay una pieza del conjunto que no esté cargada de sentido: agradecido a la mentira por el consuelo que, aun a sabiendas de su engaño, dispensa y se acepta. Como quien bebe para olvidar, tiene un buen “trip” o se aferra a cualquier otro clavo ardiendo.
    Junto a eso, Ayala califica el verbo “gozar” de término “algo eufemístico” (p. 722). No lo era en aquel tiempo, sino crudo vocablo que expresaba sin tapujos el amor carnal, la unión sexual. Todo el teatro de la época lo atestigua empleándolo en este sentido, y Christopher Maurer, en su estudio sobre el soneto, habla al respecto de “transgresión con notable escándalo”. Tiene su gracia que hasta “el ánima del muerto” del soneto de Cervantes esté anhelante “por gozar”. Tanto el vivo como el muerto abandonan sus estados –de vigilia el uno, de gloria el otro– por yacer y “gozar”.

  • Escribe hoy David Torres en el diario “Público”:
    “Concretamente, los españoles somos mucho de gritar y de te voy a meter dos hostias, pero a la hora de la verdad, como contaba Cervantes, nos la envainamos y preferimos irnos de cañas. Somos un pueblo de sangre caliente que se enfría a la media hora, un pueblo de achuchones y repentes que lo mismo te monta un dos de mayo que aguanta cuatro décadas la bota de un general enano.”
    Es que este Cervantes, hay que ver, ¡siempre de actualidad!

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