Sobre la creación poética

En sus estudios sobre la estructura narrativa, Ayala se interesó por «el problema de las relaciones entre ficción y realidad tal cual se plantea, por ejemplo, en el caso nada raro de que una invención literaria de fuste deba su inspiración a una noticia de periódico»; de tales casos cita solo tres muy conocidos, Madame Bovary, Bodas de sangre y Le malentendu, como muestras de lo que llama «la experiencia viva en la ficción».

Ayala había escrito a Camus para interesarse por el origen del suceso en torno al cual se articulaba su malentendido; en la carta de respuesta, el autor francés le explica que lo tomó de una noticia publicada en un diario del norte de África… noticia que resultaba ser, como Camus ya advierte en su carta, una serpiente de verano; vieja serpiente, por cierto, pues Ayala se había tropezado con ella ya en el relato de Sarmiento de su viaje a España en 1846, «donde refiere haber escuchado igual suceso espantoso como ocurrido allí poco antes. El viajero desafía la veracidad del supuesto hecho, alegando haberlo oído contar él mismo en la Argentina años atrás, con la correspondiente adaptación a aquellas tierras…».

Si este tipo de sucesos (estudiados por Roland Barthes en Structure du fait divers) «apelan con tanta energía a la imaginación de las gentes adquiriendo perennidad tal», concluye Ayala, «es porque su contenido apunta de algún modo hacia nexos de fascinante atracción para el espíritu humano, y deben remitirse, por consiguiente, al campo de lo mítico, donde la creación poética radica».

[El ensayo original de Ayala se publicó como "Experiencia viva y creación literaria (Le malentendu)" en Sur, 257 (1959), y retomó la cuestión en Reflexiones sobre la estructura narrativa, Madrid, Taurus, 1970; ambos textos están recogidos en Estudios literarios, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2007.]

Un comentario

  • Casi contemporánea del “Malentendu” de Camus es la obra “Les Bonnes” de Jean Genet (1947). También este clásico teatral se inspiró en un hecho real, el doble asesinato cometido en 1933 por las chicas del servicio doméstico Christine y Léa Papin, hermanas entre sí, que se entregaron a una orgía sangrienta con los cuerpos de sus amas. Pocos crímenes habrán despertado tanto interés entre los siquiatras, juristas, escritores y artistas de la época, desde los surrealistas a Jacques Lacan, inspirando asimismo a grandes cineastas como el Chabrol de “La Cérémonie” (1995).

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