Chaves Nogales, en pantalla

Este documental sobre Manuel Chaves Nogales va muy bien para ambientarse con vistas a la próxima sesión de las «Lecturas de Francisco Ayala»:

Será el próximo día 3 de octubre, jueves; como siempre, a las 18:30 en Alcázar Genil.

El 15 de noviembre tendremos la oportunidad de aprender un poco más sobre el autor, pues la Fundación ha organizado una proyección del documental Manuel Chaves Nogales: El hombre que estaba allí, producido por ASMA Films. En el acto intervendrán Isabel Cintas y Alfredo Valenzuela, reconocidos especialistas en la obra de Chaves Nogales.

 

2 comentarios

  • Acabando de leer el muy interesante y lúcido análisis de la situación en Francia en vísperas de la Guerra Mundial, La agonía de Francia (1941) de Manuel CHAVES NOGALES (Asteroide, 2010), me digo que París siempre ha estado en un tris de ser invadida por la vecina Alemania, y es que esa ciudad está muy al norte, y sus enemigos enseguida se le acercan sin encontrar mayores obstáculos. Lo curioso es que, por muchas líneas Maginot que haya habido en la historia, la verdadera defensa de París siempre se ha hecho a las puertas de París, y quizás la más elocuente ilustración de ello es la defensa e insurrección –cosas que en la historia de París a menudo se han dado juntas frente a la incompetencia o dejadez de sus jefes políticos o militares– de la Comuna en 1871. Claro que las mencionadas autoridades siempre han estado más atentas a las insurrecciones que a las defensas, más dispuestas a sofocar las primeras que a emprender las segundas, y así, en 1940, “el gobernador militar de París, general Hering, comenzó a tomar precauciones contra la revuelta que se dibujaba en el ambiente”, según informa el agudo periodista sevillano. El mismo profetiza retroactivamente diciendo que “si hubiesen tardado tres días más los alemanes […], tal vez habrían tenido que entrar a tiros y asaltando las barricadas de una revolución popular” (p.166). Esta costumbre alemana, que viene de lejos, tiene ya una manifestación en tiempos de Carlos V, emperador alemán al fin y al cabo y provisto de alemanes lansquenetes por muy español que lo consideremos en Yuste o en Granada. Tras la derrota infligida a los franceses en Pavía (1525), un cronista parisino, maese Nicolas Versoris cuenta cómo la reacción inmediata municipal es guardar las cuatro puertas principales de la ciudad y cerrar y taponar todas las demás: “Il fut ordonné de garder les quatre portes principales de Paris, les autres étouper et fermer.” (Journal d’un bourgeois de Paris sous François Ier, ed. de 1963, p. 77). El historiador contemporáneo François Lebrun comenta: “Il est vrai que Charles Quint possède l’Artois et, de là, menace directement Paris.” (Histoire de France, 1987, p. 180). Poco más tarde, a finales del siglo XVI y bajo el reinado de Felipe II, no se trata ya de una amenaza, sino de una invasión de la capital por las tropas españolas, aunque bastante germánicas también, venidas desde la no muy lejana Alsacia, tropas que no abandonarán la plaza, con todos los honores y banderas desplegadas y con los repetidos sombrerazos del recién proclamado rey Enrique IV desde su balcón, el 22 de marzo de 1594.

  • Y al acabar otra lectura, permitan que les invite a un cóctel, o al menos que les dé la receta:

    Póngase en una coctelera con abundante hielo una buena dosis de bourbon “John REED” (Diez días que estremecieron al mundo, 1919), otra de vodka “Isaak BÁBEL” (Caballería roja, 1926); añádase un chorretón de orujo “Estebanillo GONZÁLEZ” (Vida y hechos de, 1646), agítese y sírvase en una copa de cristal art déco y se obtendrá el cóctel
    “JUAN MARTÍNEZ”,

    obra del barman Manuel Chaves Nogales (El maestro Juan Martínez que estaba allí, 1934)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>