Vista de Alcázar Genil en un día de invierno de 1975
Interior de la qubba de Alcázar Genil en 1905

Alcázar Genil

En el verano de 2010, durante el transcurso de las obras para la instalación del Metro en Granada, aparecieron bajo el Camino de Ronda, una de las principales arterias del tráfico rodado de la ciudad, los restos de una alberca, históricamente recordada por sus grandes dimensiones, que se daba por totalmente destruida. Se conserva una superficie exenta de 420 metros, accesible desde la actual calle, que representa solo el 18 por ciento del gran depósito de agua que perteneció a la almunia de Alcázar Genil.

De hecho, el palacete con ese nombre que alberga hoy a la Fundación Francisco Ayala no es más que el resto precioso de un conjunto de edificaciones que, según testimonios históricos, disponían de un sistema defensivo propio y de funciones representativas en el protocolo de la familia real de la Alhambra, propietaria del lugar.

Se conserva una qubba de 5x5x10 metros con yesería original, en parte policromada, exuberantemente rematada con mocárabes y una magnífica cubierta de madera, además de dos pabellones adosados en el siglo XIX, todo rodeado por unos jardines que recuerdan, en su recogimiento, la fertilidad de este espacio de la vega granadina, atravesado por acequias.

Situado en la margen izquierda del río Genil, este edificio, que ha sobrevivido al abandono, la especulación inmobiliaria y el olvido, simboliza las luces y las sombras de la historia de Granada y sirve de sede para una institución que lo proyecta hacia el futuro y expande internacionalmente su imagen, asociada a la del mayor intelectual granadino del siglo XX.

Más información sobre Alcázar Genil y su entorno.

El palacete de Alcázar Genil está abierto al público para su visita.

Actividad subvencionada por
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte